De la evangelización a la propaganda proselitista

Quizás usted ya ha notado que en el dial de su radio, hay numerosas emisoras de contenido religioso y habrá podido diferenciar las diferentes medidas en que se expresa un mensaje; yendo desde la inocua Fé y Alegría, con una programación variada, entretenida y ligeramente religiosa, hasta la exaperante emisora evangélica, en la que no hay cabida sino para una industria de la explotación cultural al servicio de la religión. Lo mismo debe ocurrirle con la televisión; aunque aún la televisión en señal abierta no ha sido invadida por la voraz mano de las congregaciones no-denominacionales evangélicas, canales como TV Familia muestran una apertura a la cristianización del espectro mediático; no a la democratización, precisamente, porque democratizar significaría que cada confesión religiosa tuviera cabida para llegar a su comunidad de origen, así, judíos, musulmanes, yorubas, cristianos y pare de contar, podrían acceder a contenidos de su interés particular. Continúa leyendo De la evangelización a la propaganda proselitista

La juventud a la vanguardia

Desde que la Asamblea Constituyente de 1947 decretara este día como el hito anual para celebrar el heroicismo y desprendimiento juvenil al servicio de la patria, todos los 12 de febrero se recuerda aquella batalla comandada por el general Ribas, que seguido de una multitud de jóvenes seminaristas y estudiantes de colegios de la villa de La Victoria, logró vencer a las tropas realistas, ese año de 1814; año en que justamente se perdiera, meses más tarde, la segunda República y aquella gesta de los valles de Aragua, opacada por la derrota de La Puerta y de Carabobo I, no sirviera más que para engrosar las filas de la destrucción que significó nuestra guerra de emancipación.

Ciertamente, la Batalla de la Victoria es un hecho trascendental para la historia del país; comprueba que pese al poderío de Boves, pese a la división del país, pese al oportunismo que siempre ha reinado en esta nación incoherente, un grupo de muchachos, al mando de un hombre sumamente valeroso, que moriría como solo mueren los hombres valientes, bajo el oprobio del tirano, entregaron sus vidas por una lucha que sintieron más suya que de cualquier otro, porque ¿si la independencia de España era el futuro, quienes eran los más idóneos para hacerla?

Para la mayoría de los parlamentarios de la Asamblea Constituyente del ’47 el día de la juventud adquirió un profundo significado simbólico en su revolución, desde que, durante la semana del estudiante de 1928, la lucha democrática contra el régimen del General Gómez se hiciera notable, significando el encarcelamiento de los, para ese entonces, muchachos, Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Pío Tamayo y Guillermo Prince Lara, más los 214 anónimos que fueron enviados al Castillo Libertador, en solidaridad con sus líderes estudiantiles.

La democracia venezolana, ese corto periodo de tres años entre el ’45 y el ’48 y luego uno más extenso, entre 1958 y 1998, ha sido el único régimen liderado por factores tan diversos, como los pudo engendrar la universidad, pues han sido los únicos gobernantes que no han pasado por el cuartel y que, siendo profundamente civiles, han gozado del mayor mérito: haber hecho de nuestro país un concierto de ideas, que bajo el amparo de la ley, definieron el curso de la República.

Por eso el día de la juventud no debe ser un simple recuerdo, como ninguna festividad nacional debería serlo; debería ser más bien un estímulo, motivador, encendedor de aquella llama que encendiera Ribas en La Victoria y que colocaran en su antorcha los civiles de 1928 para guiar, con esa luz, los destinos de un país sometido al cuartel de la ignorancia, al cuartel del vicio, al cuartel de la tiranía.

Hoy, 12 de febrero de 2015; a un año de los acontecimientos de Caracas que desembocaron en una lucha que se extendiera por más de cuatro meses, dignifiquemos la fecha, rindamos honores y demostremos valor, en abierta solidaridad con los jóvenes que desean un futuro de entendimiento, que no buscan imponer ideas atrasadas, que van al encuentro de un futuro mejor para el país y que, en la ausencia de soldados preparados, han asumido una tarea de campeones.

En memoria de los caídos, no están vencidos.

¿A dónde iremos a parar?

Me gustaría, para comenzar, que imagináramos que todos decidimos una vez, en un documento escrito y notariado, subirnos a un autobús para ir de aquí a un punto específico al que queríamos llegar, Continúa leyendo ¿A dónde iremos a parar?

La historia.

Escribió alguna vez el dramaturgo venezolano Isaac Chocrón: “Para entender nuestra historia, hay que conocer sus protagonistas. Son ellos los que dieron forma a nuestra identidad actual”. No puede hallarse más lucidez en este pensamiento; sobre todo en un tiempo en el que, muchos desean, catequizarnos, impartiendo, sino una historia distorsionada, plagada de mentiras y falacias, al menos una historia bastante acomodada a sus fines políticos. Continúa leyendo La historia.

No se diga más

Lo primero que debemos comprender, si realmente queremos cambiar la situación en la que se encuentra nuestro país, es que hemos circundado una serie de problemas que se repiten una y otra vez, en mi opinión, porque mientras exista un gobierno que no proponga, sino que imponga un sistema, que roza en muchas ocasiones, los límites del bienestar general, generando situaciones de desigualdad social en sectores determinantes de la vida nacional Continúa leyendo No se diga más

Una orgía interminable

“Libertad personal y derecho de propiedad se oyen alegar, con frecuencia por hombres de talento. La primera para eximirse de toda especie de cooperación al bien general –para exigir servicios sin retribución y trabajos sin recompensa, para justificar su inacción con las costumbres y sus procedimientos con las leyes –todo junto… para vivir INDEPENDIENTES en medio de la sociedad. El segundo para convertir la USURPACIÓN en posesión (natural o civil) –la posesión en propiedad –y, de cualquier modo, GOZAR con perjuicio de tercero (sea quien fuere el tercero), a título de legitimidad (y la legitimidad es un abuso tolerado) TODO en virtud de enredos evasivos, dilatorios… y otros –de juicios posesorios, petitorios… y otros.” Continúa leyendo Una orgía interminable

Sociedad vs Disociedad

La palabra disociación, muy usada en la terminología psiquiátrica, nos remite a una conducta individual, pero también social, que define la perdida de capacidad de asociación; Continúa leyendo Sociedad vs Disociedad

Una Patria, dos Repúblicas

Sabida es para el lector la condición de polarización en la que nos encontramos los venezolanos en esta hora aciaga de la Patria que tenemos, porque tenemos Patria, no lo olvidemos; pero cansado de quejarnos, de sufrir esta condición, buscando la solución, la propuesta más idónea; nos paseamos por distintas ideas, Continúa leyendo Una Patria, dos Repúblicas

Tenemos Patria

A qué alude la palabra Patria sino al numen de almas ancestrales, al genio creador inmanente en aquellas cosas tan sencillas, tan elementales nuestras; sabiamente repetimos que tenemos Patria, torpemente algunos creen que al hacerlo evocan algún ideario ajeno a nosotros, torpemente algunos disponen este, como su credo, para afianzar su propaganda emocional, para verter en esa frase tan elocuente y sólida, un atributo común sobre el que pretender hacer prevalecer un slogan político, cuando menos, partidista las más veces. Continúa leyendo Tenemos Patria